cambio de armario

Paso a paso del cambio de armario

Paso a paso del cambio de armario

Creo que este post no necesita introducción. Hay dos momentos del año en que toca cambiar la ropa de temporada: primavera y otoño y, a la mayoría de personas, el cambio de armario les supone un agobio. Así que vamos con el paso a paso:

1.       Dale una pensada

No pases a la acción sin haber dedicado un rato a darle una vuelta a cómo, dónde y por qué vas a organizarlo de determinada manera.

¿Qué puntos hay que tocar en ese repaso mental?

. ¿Estoy contento con el número de prendas que tengo en el armario o veo que son demasiadas y me gustaría reducir el número y tener un armario un poco (solo un poco) más minimalista? Esta es una pregunta muy importante, asegúrate de estar convencido de la decisión que tomes: seguir con la misma cantidad de ropa que hasta ahora si estás a gusto; o reducir, con todas las ventajas anímicas, económicas y medioambientales que supone.

. ¿Dónde voy a guardar las prendas de las que quiero desprenderme?, ¿a dónde las voy a donar?

. ¿Dónde voy a guardar la ropa que me quedo hasta la siguiente temporada?, ¿tengo cajas / bolsas para hacerlo?, ¿tengo un lugar asignado para guardarla?, ¿sé cómo hay que guardarla?

. ¿Cuál es el mejor momento para hacer el cambio de armario? Dependiendo del tiempo de que dispongas y de  la urgencia que tengas por la climatología.

2.       Mentalízate y trata de disfrutar

Si sabes que para ti es un agobio realizar el cambio de armario; antes de meterte con ello, escribe en un papel los beneficios que tiene hacerlo y los perjuicios que te provocará el no afrontarlo. La lista es larga en ambos casos. Y cada vez que te entre el desánimo mientras estés con el proceso, echa un vistazo a la lista para animarte a seguir.

Es importante escoger un buen momento para hacer el cambio de armario. Un momento que cumpla estos requisitos:

          Al menos tienes que reservar entre dos y tres horas para hacerlo, dependiendo del tamaño de tu armario. Si no dispones de ese tiempo seguido, repártelo en dos días consecutivos, ¡importante! Un día y el siguiente, no un día y al cabo de 15 días, el segundo. Si no, el caos se adueñará de tu habitación y lo harás deprisa y mal y con el doble de agobio.

          Que el resto de habitantes de la casa no te molesten porque, parece que no, pero necesitarás estar concentrada.  Después de comer puede ser un buen momento porque cada uno está en su tiempo de relax; durmiendo la siesta, jugando a la Play o viendo una serie en la tele, y te dejarán tranquilo. O por la mañana, después de desayunar, cuando cada uno se ponga con sus cosas y así tienes toda la mañana por delante.

          Que estés relajado, no estresado deseando terminar porque tienes mil cosas que hacer. Que no tengas un plan inmediatamente después, por si te alargas más de lo esperado, que no lo dejes a medias.

          Intenta tomártelo como algo placentero, ponte tu música favorita y prepárate una bebida que te apetezca, ya sea un café con leche, una infusión o un gin-tonic. Disfruta pensando lo ordenado que va a quedar y la comodidad que te va a dar el tener ya la ropa de temporada lista.

3.       Manos a la obra

Ahora sí, vamos con las fases propiamente dichas del cambio de armario:

          Saca toda la ropa del armario y ponla organizada encima de la cama. No la dejes tirada, ni en una montaña. Sin ponerte a ordenar nada, simplemente al dejarla, que tenga un orden visual para que no te agobie. Deja en un lado las perchas con vestidos, en otro los pantalones, en otro las partes de arriba: jerseys y camisetas, etc.

          Pasa un paño por el interior del armario y por las perchas para retirar el polvo

          Ten preparadas las cajas o bolsas donde vayas a guardar la ropa de la temporada que ha terminado. Para mí lo mejor son las cajas de plástico transparentes con cierre automático. Importante medir antes el lugar donde las vas a guardar para coger la caja adecuada (esto es aconsejable hacerlo unos días antes para no encontrarte con la sorpresa de que no te caben en el maletero o debajo de la cama, donde habías pensado guardarlas).

cajas ropa cambio de armario
Imagen: Pinterest

          Antes de doblar y guardar cada aprenda, piensa si te la has puesto esta temporada. Si no lo has hecho (y quizá el año anterior tampoco), aunque te guste mucho, no va contigo o quizá tienes otras similares; descártala sin dudarlo. Ve poniendo en una bolsa aparte la ropa que vas a descartar, para donarla.

          Ahora sí, dobla y guarda cada prenda. Si detectas alguna mancha, nunca guardes la prenda; échala a lavar porque la suciedad se incrusta con el tiempo y el año que viene será muy difícil sacar la mancha. Una opción es apuntar en un papel las prendas que echas a lavar que deben ir después a guardar, para evitar que se queden mezcladas con las de esta temporada.

          Cierra la caja y guárdala en el momento en el lugar donde vaya a ir (maletero, altillo, canapé, etc.). Si la dejas por ahí, corres el riesgo de que se quede ‘aparcada’ a la vista durante muchos días.

          A continuación, trae las cajas de ropa de la temporada que comienza. Saca todas las cosas y repasa si algunas ya no te convencen, están muy gastadas o anticuadas y desecha. Cuanto más descartes más feliz te sentirás al terminar, podrás ver toda la ropa que tienes y así podrás usarla toda, no te costará tanto decidir qué ponerte y abrir el armario te dará una sensación de paz maravillosa. Echa a lavar lo que consideres que tiene algún olor y plancha lo que se haya arrugado. El resto, ve colgándolo en el armario siguiendo estos criterios: por categorías (pantalones con pantalones, etc.) y por colores (por armonía visual y porque te facilita combinar prendas). El tercer criterio es por frecuencia de uso, pero mucho ojo con ‘esconder’ al fondo del armario lo que menos usas. Es la forma más fácil de olvidarte de ello y no usarlo nunca. Ya sabes, lo que no se ve, no existe.

cambio de armario
Imagen: Pinterest

          Mete en la bolsa de donar lo que hayas descartado y déjala a la entrada de casa o en el maletero del coche para obligarte a llevarlo a la parroquia, al contenedor de ropa o donde lo vayas a entregar.

4.       Disfruta tu armario y mantén el orden

¡Lo tienes! El cambio de armario lleva su pequeño esfuerzo así que disfrútalo cada vez que abras sus puertas. Y, sobre todo, mantén el orden que tú mismo has creado. No tengas pereza para guardar cada día la ropa que te has quitado, la recién planchada o alguna cosa nueva que hayas comprado. Respeta el lugar que le diste a cada cosa en tu armario, sé estricta con esto. Son las dos claves para mantener el orden:

          No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy

          Un sitio para cada cosa y cada cosa en su sitio

 

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